33 años  |  Economista  |  Ciudad de México  |  Asistente de gerencia

Soy originaria de China, nací en China, pero toda mi familia se mudó a México, crecí en México, soy nacionalizada mexicana. Llevo dos años y unos meses en Chile, llegué en octubre de 2015.

No sé si mi llegada fue un acto de rebeldía o un acto de exploración. Curiosamente la vida me trajo acá, pero era algo muy raro. Mis papás se mudaron a China para cuidar de mi abuela, yo estaba allá, tratando de buscar un empleo de medio tiempo o cursos de chino mandarín. Soy extranjera en China, no hablo mandarín. Tuve muchas entrevistas: “¡Ah, tu inglés es muy bueno!” Y después me decían: “Tienes cara de china y queremos una cara extranjera”.

Un día llegué a pensar que nadie me quería allá y me dije: “Voy a buscar un empleo en una ciudad que hable mi lengua, el español”.

No conocía para nada Sudamérica y estaba decidiendo mi viaje entre dos países, Chile o Uruguay. Un día indagué en una página web de trabajos en Chile, llené la aplicación y no lo pude creer, en pocas horas me llamaron para una entrevista. ¡Bueno, no voy a perder nada con una entrevista! Luego tuve varias y dije: “Voy por una oportunidad a Chile”. ¿Por qué no? Es como una forma de conocerme a mí misma. Yo creo que fue una muy buena decisión, he crecido personalmente y he tenido muy buenas optaciones, tengo amigos maravillosos acá.

 

Sobre las impresiones y desesperaciones más grandes

Lo único que yo conocía de Chile era… Bachelet, siendo uno de los pocos países en Latinoamérica con una presidenta. Me hice la idea de que había igualdad de género, que el país estaba un poco más desarrollado en ese aspecto, pero ahora mi impresión es otra, en realidad, ahora lo veo como un machismo presentado de manera sutil, por ejemplo, que vayas una mujer a ver un cliente no es lo mismo que vaya un hombre.

En reuniones que se presente un hombre, que se presente una mujer, pero una mujer debe estar bella, bonita, dócil, maquillada, callada y obediente.

Siento que por eso las mujeres no tienen las mismas posibilidades laborales que los hombres, creo que todavía existe esa tradición en la sociedad chilena en que la mujer tiene que descubrir su papel de madre, de esposa, de ama de casa, aunque poco a poco están cambiando las cosas.

Cuando llegué del aeropuerto y pasé por el centro de la ciudad para llegar a mi hotel era sorprendente ver la cantidad de grafitis. ¡Muchos grafitis en edificios tan bellos! Y me dije: ¡Dios santo, esto se ve peligroso! O sea, no juzgo a los grafitis, a veces es una forma de arte, pero a primera impresión me genera una sensación de caos, cuando es más de una figura como que se pierde el arte. Esa era mi primera impresión, pero después me pareció una ciudad muy estable, un país muy seguro, aunque la verdad no he viajado tanto.

En Chile viaje al sur, a Chillán, específicamente a la comuna de Pinto. Fuimos en dos autos a recorrer las montañas y las termas, justamente era otoño, el camino era bellísimo, el paisaje maravilloso, árboles altos de colores, las hojas cayéndose. ¡Era un viaje de película! Ese fue una de las más grandes impresiones que tuve en Chile.

Otra gran sorpresa fue el español local. Es horrible. ¡Horrible! No podía entenderle nada a los chilenos cuando recién llegué, me estresaba, me desesperaba.

Yo sé que la lengua evoluciona, pero me gustaría que la gente tuviera un poco más cuidado, un poco más de respeto hacia la gramática.

¿Sabes lo que más me asombró? Cancelar, para mí eso significa anular. Aquí cancelar es pagar, ¡se confunde todo!

_ ¿Cómo va a cancelar?

– ¡No, no, no, no, yo lo quiero, no deseo cancelar!

– Pero, ¿cómo va a cancelar? ¿Lo cancelo o no lo cancelo?

– ¡No, no lo cancele porque yo lo quiero, voy a pagar!

Siempre me pregunto ¿Y cómo sucedió esto?

 

Sobre las diferencias entre la vida en Chile y México

Yo pensé que no iba a hacer mucha la diferencia entre Chile y México. Los dos son países hermanos, los dos son países latinos, hablan el mismo idioma. Pero ahora lo veo diferente, las personas son distintas. En algunos aspectos los chilenos son muy amables, pero no son lo mismo que los mexicanos. Los mexicanos te integran a su grupo, acá en Chile una vez tuve una experiencia. Una señora me dijo: “Yo tengo mi familia, tengo mis primos, tengo que dedicar tiempo a ellos. Yo no tengo tiempo para extranjeros”. Tal vez es cierto y tiene toda la razón.

Los chilenos los veo felices, contentos, aman su país, están orgullosos de él y cuando hay fútbol ni se diga… ¡Chi-chi-chi-le-le-le! (riendo) A veces me sorprenden porque son tan, tan, tan lindos. En otros aspectos me sorprenden porque de repente te dejan de hablar, son como muy pasionales en cierto modo ¡Y muy celosos! Una vez me lo explicaron así: ‘Sabes qué, mijita, siéntate. Los chilenos no solamente somos celosos con nuestras parejas, también lo somos con nuestros amigos.’ Yo me quedé como con un gran signo de interrogación. La idea es que si tú eres amiga de cierta persona y le presentas esa persona a otra amiga u otro amigo y ellos se frecuentan sin incluirme yo me voy a poner celosa. A partir de ahí comencé a ver los celos a otro nivel, la verdad es algo nuevo para mí.

Lo que me agrada mucho aquí es la vida social, es increíble, especialmente en la comunidad extranjera.

En México tenía la familia, no salía tanto, además, lograr organizar una reunión entre amigos en la ciudad de México es muy difícil debido a las distancias. ¡Hay gente que viaja tres o cuatro horas y sigue en la misma ciudad! En Santiago si quieres salir todos los días, de lunes a domingo, lo puedes hacer, siempre tienes un evento y casi siempre está cerca de Providencia o el Golf, Vitacura sí es un poco más alejada pero igual es accesible.

Otra razón por la cual me siento bien en Chile es que aquí sí puedo llevar faldas. Viví casi toda mi vida en la ciudad de México y es horrible no poder usar faldas ni escotes. Allá los hombres te gritan los típicos piropos mexicanos, el clásico “¡Mamacitaaaaa!” O te dicen palabras muy sucias, muy desagradables, muy vulgares. En Chile la gente es más conservadora, yo me siento más segura, puedo andar en falda, nadie me grita, nadie me toca y no paran el auto para decirme “¡Qué nalgas tienes!“ Eso es maravilloso y espero que esa cultura de respeto se promueva a otros países latinoamericanos.

 

Sobre lo que hace falta y lo que da pena

Me gustaría llevar a Chile tortillas de maíz, ¡No entiendo por qué no venden tortillas de maíz cuando los chilenos están orgullosos del choclo! En supermercados se venden tortillas de harina, pero no es lo mismo, aquí está la empresa mexicana panadera más grande del mundo sólo que le cambiaron el nombre y le llaman “Ideal”, pero es la misma marca. Ahora, si es tan mexicana y a los chilenos les gusta tanto la comida mexicana, entonces ¿cómo es posible que no vendan tortillas de maíz?

En general la comida chilena tiene buenos ingredientes, pero… Vamos a decir que no es mi favorita. Me invitaron a restaurantes que se suponían era buenos, tanto su ubicación, como la gastronomía y realmente no fue así. Salir a cenar en Chile no es barato y realmente la sazón y el servicio no llenan mis expectativas, me gusta más reunirme con amigos y cocinar juntos en casa, hacer una comida india, tailandesa, mexicana, peruana, de Sri Lanka, en fin de todo un poco.

 

Sobre su futuro y el de Chile

Conozco mucha gente que está aquí porque tiene a su pololo, novio o esposo. En mi caso yo trabajo y tengo un grupo de amigos que vienen y van, me gusta Chile y siento que es estable y seguro, pero en cierto modo no veo mucho crecimiento profesional para mí, siento que quiero ver otras cosas.

De Chile yo no cambiaría nada, a veces no sabes qué es bueno o qué es malo, así es no más.

A los chilenos les diría que sean más inclusivos con su Gobierno, que participen más en la democracia, construyan su país, no dejen que caiga. Hay muchos países que estaban bien y de repente se van al carajo, se deben fortalecer las instituciones, que la gente esté al tanto de lo que está pasando. A mí me encantaría que Chile mejorara, que tuviera más tecnología, que la capital estuviera más limpia, pero eso toma tiempo, esto es parte del proceso y eso no lo decido yo, tienen que hacerlo ellos.

Estás leyendo El Grano, una revista digital sobre Chile actual, su gente y su imagen en el mundo hecha por un equipo internacional. Con eso queremos poner nuestro grano de arena en el desarrollo del país que queremos.

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